Tu sonrisa refleja el paso de las horas negras;
tu mirada, la más amarga desesperación.
Hoy para siempre quiero que olvides tus pasadas penas
y que tan sólo tenga hora serena tu corazón.
Quisiera ser la golondrina que al amanecer
a tu ventana llegue para ver a través del cristal,
y despertarte muy dulcemente si aún estás dormida,
a la alborada de una nueva vida llena de amor.