Hechicera cordobesa nacida en el barrio de San Agustín,
que llenas la romería de luz y alegría, de risas sin fin.
Si el mozo que te da hachares, lo ves con otra bailar,
cántale por soleares, que son de tus lares el mejor cantar.
Una nena de cara morena
con ojos de pena se siente cantar,
la saeta que envía la Virgen
como despedida al pie del altar.
El sol se esconde, declina el día,
la romería va a retornar,
y las guitarras, vibran sus bordones,
y en sus vibraciones, parecen llorar.
Y en los caminos, ecos vespertinos
de sones divinos, nos traen el cantar.